La otra versión del directivo, Carlos Barrabés
Ha desarrollado muchas y diferentes actividades, ha descrito muchas trayectorias en poco espacio de tiempo.
Emprender te permite descubrir tus propias capacidades aunque eso necesita tiempo. En mi vida me ha dado por pensar a diez años. Se trata de una filosofía personal que regula poco más o menos los campos por los que quiero ir. Este marco genera una trayectoria y esa trayectoria dibuja unos límites de tu actividad. A la larga, somos hijos de esos límites que vas poniendo a tu trayectoria. Por eso es más fácil hacer cosas nuevas cuando eres joven que cuando eres mayor. Cuando eres joven tienes pocos lugares a los que “no ir”.
¿Puede ser un continente o una nación determinada mejor que otra para poner en marcha iniciativas?
(…) Durante mucho tiempo hemos puesto etiquetas indelebles a naciones enteras, otorgándoles determinados comportamientos y así identificamos con una sola etiqueta a países enteros con miles de millones de personas, como pueden ser los chinos o los hindúes. Hoy por hoy no hay enormes masas de personas que tienen comportamientos iguales. El marketing actual nos revela que hay una fragmentación total de los gustos y de las maneras de hacer las cosas.
Parece haber demostrado que una virtud del emprendedor es el cambio continuo.
No sirvo para hacer una sola cosa. Inicio proyectos, los organizo, pongo en contacto a las personas y luego serán ellos los que lo dirijan. Mi ambición no es tener una empresa gigantesca, sino hacer cosas interesantes y disfrutar con ellas.
Los emprendedores ¿qué caracteriza a ese colectivo?
Son personas cuyo papel en la humanidad es servir de nexo de unión entre las ideas y los proyectos, entre el conocimiento y las necesidades. Son un indicador de la fortaleza de una sociedad. Ellos son los que mantienen el presente y diseñan el futuro.
¿Qué relación liga al talento con la actividad emprendedora?
La emprendeduría transforma lo que el talento crea.
En el campo de la innovación ¿cuál es el compromiso del empresario con su empresa?
Conseguir que cada uno de sus empleados se convierta en un “intraemprendedor”, es decir, que cada empleado se vea implicado en la marcha general de la empresa y quiera innovar desde dentro de ella. Por eso, creo que no es importante el presupuesto que se destina a la innovación sino los cauces que mejoren la comunicación interna para que las ideas fluyan con facilidad.
Hay potencia emprendedora en España pero, ¿qué nos falta para que se traduzca en puestos de trabajo?
Los empresarios jóvenes deben de entender que su función es transcendental ya que es poner las bases de un mundo en el que las empresas no sólo creen valor económico, sino también valor social. A partir de ahí todo ello debe ir acompañado de un modelo de financiación claro y un tratamiento fiscal de la inversión que entienda que la emprendeduría es una prioridad histórica.
¿Ha tenido muchas frustraciones en su actividad?
Hay que limitar el uso de los conceptos de éxito y fracaso y hay que convivir con el riesgo de pasar de uno a otro. Lo importante es la experiencia y construir algo nuevo sobre lo que te ha ocurrido. No conozco a nadie que haciendo muchas cosas, algo no le haya salido mal. Desconfío cuando me hablan de una persona y me dice que todo le sale bien.
¿Qué novedades cree que nos deparará la segunda década del siglo XXI?
Los años 20 serán los de la progresión de África y el cambio del mundo del petróleo por el mundo eléctrico.
¿En el proceso de globalización en que nos encontramos cree que también existirá un modelo político global?
El mundo no es homogéneo y todo no vale para todos. Los sistemas democráticos responden a modelos muy variados. El concepto de democracia tiene distintos significados. En China manda el Estado, en EE.UU. los poderes económicos y en Europa los políticos.
De forma general, ¿hacia qué modelo vaticina usted que camina la organización de la humanidad?
Yo creo que vamos hacia una especie de capitalismo local, formado por cuatro o cinco grandes bloques, con una población de entre 1.000 y 1.500 millones de personas cada uno con su propio desarrollo interno y cuyas relaciones externas se regularán a través de aranceles.
¿Cuál cree que va ser el cambio social más importante en la próxima década?
El mayor cambio de esta primera parte del siglo XXI va a ser el cambio del papel de la mujer. La cantidad y calidad del enorme talento femenino emergente marcará el futuro. No hay más que ver como aumenta a pasos agigantados su capacidad de decisión y crece su importancia como agente activo. Eso está cambiando el mundo, ya que la mujer no es el hombre, porque posee distintas sensibilidades, otras ambiciones, otra visión del mundo, otra manera de trabajar y está animada por otras preocupaciones que el hombre.
¿Está próximo ese cambio?
Depende de la propia mujer. Hoy existen muchas mujeres que aún siguen actuando como un hombre pero eso está en vías de desaparición ya que la mujer está convencida de que para vivir en un mundo con hombres, no es necesario actuar como ellos. Yo creo que ese cambio será radical y que se consolidará en la próxima década, cuando la mujer se exprese como tal en toda su magnitud.
¿Cuáles serían esas claves en esta segunda década del siglo XXI?
Primero hay que ser un conocedor de este mundo de hoy. Es esencial tener en cuenta la globalización y mantenerla. Otra cosa totalmente necesaria es entender la tecnología, cosa que no es fácil y la forma de hacer las cosas. Finalmente, la cuarta sería saber cuál es la manera de crecer que tiene nuestro mundo de hoy o, mejor, cual es la mejor manera de desarrollarte a ti mismo.
¿El conjunto de todo esto permite recorrer hoy el camino de la innovación?
Para innovar hay que tener un compromiso o un posicionamiento determinado. Con los mismos imputs, distintas personas se plantean posibilidades diferentes y generan respuestas discordes. Ante un campo de nuestro Pirineo, una persona puede ver una potencial parcela, otro la suscita una poesía y a otro cultivara patatas en ese espacio. Cada uno es libre para fijar desarrollo personal y, en mi caso, mi respuesta es ser innovador y ese es mi posicionamiento vital. Lo que es un desperdicio es no tener posicionamientos vitales.
¿Puede ser un posicionamiento vital el objetivo de ganar dinero simplemente?
Toda persona tiene derecho a ganar dinero y a avanzar en la escala de poder y, de hecho, eso puede conseguirse a una edad relativamente joven, pero no puede ser un objetivo permanente ni puede convertirse en un compromiso vital. Hay que seguir trabajando por el mundo y por la gente del mundo. Hay que fijarse otros objetivos en la vida. Pero esos objetivos son difíciles de definir, si no dedicas mucho de su tiempo a pensar en ello y en alcanzar un cierto nivel de desarrollo personal.
Para ver la entrevista completa: Revista Panorama
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